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Mostrando entradas de abril, 2014

Brown, Fredric. “La noche a través del espejo.”

“No hay nada malo en que seas religioso, si así lo deseas. Hay hombres que son religiosos. Pero tienes que darte cuenta de que aquéllos que no piensan como tú no tienen por qué estar necesariamente equivocados. Por ejemplo, veamos el caso del alcohol, si te parece; tienes un vaso de whisky delante. Pero vamos a tomarlo en sentido figurado. Ha sido un descanso para la raza humana, es una de esas cosas que hacen la vida tolerable desde que, ¡maldita sea!, desde que la raza huma na se hizo humana” Pasaje de: Brown, Fredric. “La noche a través del espejo.”

El complot del mundo.

Al principio se anunciaba una tranquilidad sin límites para la tarde. Y cuando ya me disponía al placer de un libro, o de una peli, o de un juego, todo ha empezado a torcerse. Unos vecinos, como es habitual, se han puesto a gritar desde el balcón que ya bajaban, que ya bajaban, que ya estaban bajando, –¿Que qué?, –Que ya bajamos. – Joder, ¡pues venga!. –¡Que ya bajamos! Es verdaderamente asombrosa la capacidad humana de oralizar la estupidez, de ejercitar la imbecilidad hasta los más íntimos recovecos de la estulticia. Después de algunos interesantes informes  puntualmente realizados por nuestros vecinos sobre el proceso mediante el cual las personas, (mucho decir, rectifico), los chimpancés sin pelo, prorrumpen a abrir la puerta, cerrarla, dirigirse al ascensor, bajar por él hasta la altura del suelo o acera (también conocido como “planta baja” o, en algunos otros lugares del continuo espacio-tiempo, como "primera planta", lo cual exigiría una meditación profunda...

Fiasco

“En los tiempos en que todavía bromeaba, Harrach dijo una vez que el crimen perfecto podía cometerse en órbita, y era dudoso que ningún tribunal pudiera condenar al asesino, porque todo lo que éste tendría que hacer sería convencer a la futura víctima de que se desnudara para bañarse y luego darle un empujoncito con un dedo, justo lo suficiente para dejarle suspendido entre el suelo, las paredes y el techo, donde permanecería dando vueltas hasta morir de inanición. El asesino podría declarar ante el juez que había ido a buscar una toalla pero algo le distrajo. Olvidarse de traer una toalla no era un crimen y, como todo el mundo sabía, nullun crimen sine lege. El código penal no había tenido en cuenta la ingravidez y sus posibilidades criminales.” “El Universo es un laberinto hecho de laberintos. Cada uno conduce a otro. Y allá donde no podemos ir nosotros mismos, llegamos con las matemáticas. Con las matemáticas construimos carretas que nos llevan a los terrenos no huma...