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Dos personajes sin pena ni gloria en Ravenloft: Athena & Guillaume

 Dos personajes más de Ravenloft: Athena y Guillaume, maga y paladín respectivamente.


Para Athenea utilicé el kit de Bruja del The Complete Wizard's Handbook y la verdad es que es una maravilla esa personalización, porque tiene la opción de añadir objetos mágicos. Después de repasar la Guía del Dungeon Master, recurrí a unas Perlas de poder, un objeto excelente para magos, en especial en esta edición. También tuve la opción de recurrir a un familiar; en este caso un búho, de nombre Lastenia, que proporcionaba visión en la oscuridad (el kit de Bruja es solo para humanos). 

¿El problema? 9 puntos de golpes mondos y lirondos. Resultado: tratando de escapar de un vendaval que nos lanzaba contra la pared, cayó por el hueco de una escalera: 20 puntos de golpe en la caída. No tenía memorizado Caída de Pluma. Y hasta ahí Athena.

Qué se descubre: pues lo difícil que es sobrevivir para un mago a niveles bajos. Habría sido otra cosa quizá con ese conjuro memorizado y con algo más de vida. ¡Pero el destino es caprichoso en Ad&d 2e! La ilustración es de Dimari: Hera Goddess. Una maravilla.

Para Guillaume dal Lago (homenaje obvio para quien esté al tanto), utilicé al Paladin. El personaje no estaba nada mal, pero no podía competir contra un vampiro de Ravenloft. Entre la mirada y sus golpes que iban drenando nivel, Guillaume acabó como un guiñapo sin fuerza en menos que canta un gallo francés. Utilicé un kit muy chulo, Ghosthunter, dedicado a la expulsión de muertos vivientes, que tiene inmunidad a parálisis y la posibilidad de acceder a una espada +3 "Purificadora", que es un arma muy útil e interesante la verdad. Una propuesta interesante que se enfrentó a un enemigo por encima de sus posibilidades.

¿Qué se aprende de esto? Que es necesario un equilibrio importante entre clases en el grupo. Un sacerdote que pudiera proteger contra encantamiento y alguna protección contra la pérdida de niveles es imprescindible en un entorno como Ravenloft. La ilustración era, ni más ni menos, la de Arthur Pendragon, de M. L. Peters, ilustrador que no conocía.

Eso condujo al siguiente pj del que hablaré en la próxima entrada: una clériga de Rao, Sor Gwendelain.

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