Ir al contenido principal

Lecturas Ciencia Ficción

Arthur C. Clarke. El fin de la Infancia. Comienza con fuerza y declina con un final metafísico que sería morralla de no ser por el genio de Clarke. La memoria transgeneracional y no ligada al tiempo o al espacio de la especie humana recuerda las teorías de Lacan. Los demonios como representación de los superseñores son divertidos, aunque el mejor momento es cuando el niño sueña con una civilización bidimensional en Hexanerax Dos:

"El planeta era totalmente chato. Su enorme gravedad había reducido, hacía ya mucho tiempo, a una llanura uniforme las montañas de su orgullosa juventud… montañas cuyos picos nunca habían pasado de unos cuantos metros de altura. Sin embargo había vida aquí, pues la superficie del planeta estaba cubierta por una miríada de figuras geométricas que se arrastraban, se movían y cambiaban de color. Era un mundo de dos dimensiones, habitado por seres que no tenían más que una fracción de centímetro de alto."

O aquél otro donde unos cristales inteligentes invertían millones de años en completar sus pensamietos. Genial. 


Un desarrollo aburrido para una historia que promete. La referencia de Pandorum es ineludible. Entretiene, hasta que carga. Las ratas pensantes con mala leche son lo mejor del libro, junto con los dichosos pónico. Pero la antropología rareja...

Una nave estelar que se estropea, y el universo a sus pies. Genial novela que adolece de momentos flojos pero que, en general resulta entretenido y emocionante. Buena.



 Absolutamente imprescindible.

 La mejor novela de ciencia ficción junto con Las fuentes del paraiso. La historia de la nave espacial que pasa por el sistema solar es absorvente y perfeta. Buenísma.



 Una historia extraordinaria, con un ingeniero obsesionado con su idea. A mi juicio, la mejor de Clarke junto con Cita con Rama.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Escenarios y aventuras de estos años

  Imagen clásica de Erol Otus para el set básico de D&D de 1981.   Gracias a Caelestis (valga aquí como mi público agradecimiento) y Discord, desde que la pandemia revolucionara nuestras vidas digitales, llevo jugadas muchas aventuras que creía que no iba a jugar jamás. Me he decidido a hacer un pequeño recopilatorio para que no se pierda mi recuerdo (que es frágil y esquivo) de estas aventuras en escenarios variopintos pero eminentemente del viejo d&d: Greyhawk  El Templo del Mal elemental (aventura introductoria)      Personaje: Dir Havel.   La Torre Fantasma de Inverness  El Penacho Blanco. Retorno a la montaña del Penacho Blanco (Ad&d)      Personaje: Haliana de Everwood  La Batalla de las Llanuras de Emridy (d&d5a)       Personaje: Brobdingnag, Gnomo mago, nivel 6.  La ciudad Perdida (B4)       Con sistema OSE       Personajes: Sher-Suri...

Galaxy rangers, o como mezclar a un vaquero con una nave espacial

Lo cierto es que a mi nunca me ha atraido el western, pero sí el espacio, y sobretodo los dibujos animados. Jamás pasé en mi infancia una tarde estudiando, pero ese es otro cantar, el caso es que quiero reivindicar una serie casi olvidada, de la que ni Wildwood sabrá la Intro. Mirad, y disfrutad... http://www.youtube.com/watch?v=HMpsAmWbSJg

Tripaldi Țîbuleac

  Gnoma ilusionista de Shurrock, Tejedora de Realidades Tripaldi nació en una grieta de niebla suave en los fértiles riscos de Shurrock , el lado salvaje y libre de Bytopia. Desde pequeña, no cosía mantas ni túnicas, sino ideas. Su madre, Hilvra Țîbuleac, bordaba con telarañas encantadas; su padre cronomoldeaba lana que nunca se mojaba. Pero Tripaldi fue más allá: ella veía los hilos entre las cosas —no los de tela, sino los invisibles del pensamiento, de la voluntad, del destino. Donde otros veían caos, ella veía diseño. Donde otros hablaban de verdad, ella hablaba de ilusión. Decía que la realidad no es más que una prenda vieja , que puede deshacerse, remendarse o bordarse de nuevo si sabes por dónde pasar la aguja. La enviaron a Sigil , la Ciudad de las Puertas, como aprendiz del Gremio de los Engalabornados , un colectivo de hechiceros y artesanos que tejían con magia en sentido literal. Allí encontró un mundo fascinante, lleno de arquitectura cambiante, facciones que discut...