"El planeta era totalmente chato. Su enorme gravedad había reducido, hacía ya mucho tiempo, a una llanura uniforme las montañas de su orgullosa juventud… montañas cuyos picos nunca habían pasado de unos cuantos metros de altura. Sin embargo había vida aquí, pues la superficie del planeta estaba cubierta por una miríada de figuras geométricas que se arrastraban, se movían y cambiaban de color. Era un mundo de dos dimensiones, habitado por seres que no tenían más que una fracción de centímetro de alto."
O aquél otro donde unos cristales inteligentes invertían millones de años en completar sus pensamietos. Genial.
Un desarrollo aburrido para una historia que promete. La referencia de Pandorum es ineludible. Entretiene, hasta que carga. Las ratas pensantes con mala leche son lo mejor del libro, junto con los dichosos pónico. Pero la antropología rareja...
Una nave estelar que se estropea, y el universo a sus pies. Genial novela que adolece de momentos flojos pero que, en general resulta entretenido y emocionante. Buena.
Absolutamente imprescindible.
La mejor novela de ciencia ficción junto con Las fuentes del paraiso. La historia de la nave espacial que pasa por el sistema solar es absorvente y perfeta. Buenísma.









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