Ir al contenido principal

Batman y el funicular espacial

¿Qué pueden tener en común batman y un funicular espacial? Fenómenos desconectados que se entrecruzan en un avión a Bremen.

Suceso 1: Hace poco se ha anunciado The Dark Knight Rises, y gracias a los RSS leí un divertido artículo que hablaba sobre el director Christopher Nolan (autor de la magnífica Memento) y el valor de la memoria. Eso fue a propósito de la escena en la que Bruce Wayne y Selina Kyle se encuentran en un baile y que recuerda mucho a la película de Tim Burton. Eso me llevó a pensar en el Joker, que solo en aquél cómic de Alan Moore y Brian Bolland había alcanzado cotas de anarquismo terrorista y desquiciado tan altas como en Batman: The Dark Knight. La vimos en el cine en 2008, mi hermana venía de USA y se quedó con las palabras del Joker (o el Guasón según el doblaje sudamericano de la serie de los 60 que ya revisé en este blog) cuando es capturado por el Hombre Murciélago, en una escena también muy similar a la de Tim Burton, pero mucho mejor resuelta (porque matar al Joker es como matar al propio Batman, como es bien notorio para cualquiera). Las palabras en el original exactas eran:

Just couldn't lem me go, could you?
I guess this is what happens when
an unstoppable force meets an
immovable object. You truly are
incorruptible, aren't you?


Ya hablé de lo verdaderamente arriesgado e increíble que es el Joker de esta película. Tan atractivo como aterrador, el Joker está dispuesto a cualquier cosa para satisfacer su deseo de destrucción. Un verdadero peligro para el Orden Público que solo el soso de Batman es capaz de detener pagando el precio de crear una máquina que destruye la intimidad de la gente (una mera ficción, especialmente para los londonitas, ¿verdad?) y por tanto su Libertad Individual. La parábola solonial que narra Michael Kaine-Alfred resume muy bien el conflicto.


Suceso 2: Hemos estado de viaje en Bremen y Hamburgo. El trayecto en los angostos espacios de una compañía aérea que no nombraré aquí ofrece la oportunidad perfecta para desaparecer en la lectura. Y Arthrur C. Clarke fue la elección. Después del extraordinario Cita con Rama, Las Fuentes del Paraíso se ofrecía como una alternativa lógica, sobre todo para alguien que haya leído ese juego tremendo que es Eclipse Phase. Para quien no sepa qué es un funicular espacial, sugiero que acuda a wikipedia y consulte por el ingeniero ruso Yuri N. Artsutanov o el no menos increíble Konstantín E. Tsiolkovski. La verdad es que la imaginación de los rusos para con la carrera espacial fue tan asombrosa que, aparte de aquél detalle de Armstrong manchando la Luna, uno no puede dejar de pensar que fueron ellos los verdaderos artífices de la primera conquista del cielo. Y la ironía histórica se está confirmando ahora, puesto que una vez retirados los clásicos transbordadores espaciales (especialmente triste para los fans de los clásicos vuelos de los 80 y 90, salvo por los desastres del Columbia y del Challenger), y antes de las nuevas naves americanas, se está empleando tecnología rusa para los lanzamientos al espacio. En la obra aparecen los extraterrestres de nuevo en forma de Velero Espacial, al cual se le envía la Suma Teológica de Santo Tomás. La respuesta de los extraterrestres es muy interesante, pues lo considera falaz, cháchara sin sentido y carente de contenido informativo. Me sorprende porque la Suma contiene un buen número de párrafos donde se trata sobre la razón natural, junto con reflexiones sobre la desobediencia civil y otros temas afines de filosofía política que bien podrían aclarar la moralidad o no de las acciones del detestable Joker. Pero Clarke estaba pensando más en la existencia de Dios que en la filosofía política. No creo que los extraterrestres sean tan poco sutiles. Y por cierto, que no se piense que esto es mera palabrería, puesto que hace poco Hawking mostró su preocupación por su contacto con una civilización alienígena. Lo que de nuevo, por cierto, me lleva a pensar en el trailer de Prometheus y el célebre Space Jockey diseñado por H. R. Giger que aparece de nuevo en ella. Me pierdo... El caso es que leyendo el capítulo 10 del libro de Clarke: "El puente supremo", se puede leer lo siguiente:

"I've always wanted," he said dreamily, "to know exactly what would happen when an irrestible force meets an immovable object."

El contexto es el conflicto entre Ciencia y Religión, que se resuelve drásticamente en esta novela de Clarke. Hay que aproximarse a 2001 para una aproximación diferente. En realidad más bien se disuelve la cuestión religiosa de forma silenciosa y quasi natural. Pero ahí están las palabras de nuevo... en realidad por primera vez.

La confluencia y conclusión:

Demasiado similar como para no advertirlo, uno no puede dejar de pensar que al leer esta frase posiblemente Nolan pensó (dreamily) en los dioscúricos Batman y Robin para plantear exactamente qué ocurriría cuando una fuerza irresistible se encuentra con un objeto inamobible. Habrá que esperar a encontrar las referencias pretéritas de la historia de Alfred (¿acaso en Conrad?), pero es muy divertido descubrir estos Easter Eggs (o plagios, según se prefiera), que algunos autores dejan en sus obras como señales ocultas de significado incierto. Creo vuelve a imponerse la lectura de Clarke. A ver si resuelvo el problema de los hábitats de microgravedad y puedo empezar por fin Cortical Phase. Si encuentro a alguien por ahí fuera. ¡Larga, próspera vida...!

¡y que soportéis el 2012!

¡Felicidades a Nicolás y a sus papis, por cierto!

Comentarios

  1. Ahora lo leo. ¡Muchas gracias, nen!

    ResponderEliminar
  2. Hi, I came across your site and wasn’t able to get an email address to contact you. Would you please consider adding a link to my website on your page. Please email me.

    Thanks!

    Joel Houston
    JHouston791@gmail.com

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Escenarios y aventuras de estos años

  Imagen clásica de Erol Otus para el set básico de D&D de 1981.   Gracias a Caelestis (valga aquí como mi público agradecimiento) y Discord, desde que la pandemia revolucionara nuestras vidas digitales, llevo jugadas muchas aventuras que creía que no iba a jugar jamás. Me he decidido a hacer un pequeño recopilatorio para que no se pierda mi recuerdo (que es frágil y esquivo) de estas aventuras en escenarios variopintos pero eminentemente del viejo d&d: Greyhawk  El Templo del Mal elemental (aventura introductoria)      Personaje: Dir Havel.   La Torre Fantasma de Inverness  El Penacho Blanco. Retorno a la montaña del Penacho Blanco (Ad&d)      Personaje: Haliana de Everwood  La Batalla de las Llanuras de Emridy (d&d5a)       Personaje: Brobdingnag, Gnomo mago, nivel 6.  La ciudad Perdida (B4)       Con sistema OSE       Personajes: Sher-Suri...

Galaxy rangers, o como mezclar a un vaquero con una nave espacial

Lo cierto es que a mi nunca me ha atraido el western, pero sí el espacio, y sobretodo los dibujos animados. Jamás pasé en mi infancia una tarde estudiando, pero ese es otro cantar, el caso es que quiero reivindicar una serie casi olvidada, de la que ni Wildwood sabrá la Intro. Mirad, y disfrutad... http://www.youtube.com/watch?v=HMpsAmWbSJg

Tripaldi Țîbuleac

  Gnoma ilusionista de Shurrock, Tejedora de Realidades Tripaldi nació en una grieta de niebla suave en los fértiles riscos de Shurrock , el lado salvaje y libre de Bytopia. Desde pequeña, no cosía mantas ni túnicas, sino ideas. Su madre, Hilvra Țîbuleac, bordaba con telarañas encantadas; su padre cronomoldeaba lana que nunca se mojaba. Pero Tripaldi fue más allá: ella veía los hilos entre las cosas —no los de tela, sino los invisibles del pensamiento, de la voluntad, del destino. Donde otros veían caos, ella veía diseño. Donde otros hablaban de verdad, ella hablaba de ilusión. Decía que la realidad no es más que una prenda vieja , que puede deshacerse, remendarse o bordarse de nuevo si sabes por dónde pasar la aguja. La enviaron a Sigil , la Ciudad de las Puertas, como aprendiz del Gremio de los Engalabornados , un colectivo de hechiceros y artesanos que tejían con magia en sentido literal. Allí encontró un mundo fascinante, lleno de arquitectura cambiante, facciones que discut...