Después del final solo cabe la espera junto con una cierta esperanza. Espera de regresar en realidad, de volver de nuevo y seguir los detalles hasta donde nos lleven. Pero la esperanza, como siempre, es más difícil. Exige creer que todo tiene un orden oculto que mediante todo nuestro rigor puede emerger a una superficie transparente desde la densidad escondida. Desbrozar los engaños, no dejarse arrastrar por los señuelos que constantemente nos han acechado, y regresar a la esencia de un espacio y de un tiempo sobrevenido. Allí hemos habitado durante estos años sin respuestas. Y allí permanecemos, aferrados a la creencia de que todo tiene sentido. A pesar de las evidencias. Un ojo se abre y se cierra. Ahí transcurre todo, ahí queda recorrido nuestro tránsito. Acéptalo, porque ya ha terminado.
Imagen clásica de Erol Otus para el set básico de D&D de 1981. Gracias a Caelestis (valga aquí como mi público agradecimiento) y Discord, desde que la pandemia revolucionara nuestras vidas digitales, llevo jugadas muchas aventuras que creía que no iba a jugar jamás. Me he decidido a hacer un pequeño recopilatorio para que no se pierda mi recuerdo (que es frágil y esquivo) de estas aventuras en escenarios variopintos pero eminentemente del viejo d&d: Greyhawk El Templo del Mal elemental (aventura introductoria) Personaje: Dir Havel. La Torre Fantasma de Inverness El Penacho Blanco. Retorno a la montaña del Penacho Blanco (Ad&d) Personaje: Haliana de Everwood La Batalla de las Llanuras de Emridy (d&d5a) Personaje: Brobdingnag, Gnomo mago, nivel 6. La ciudad Perdida (B4) Con sistema OSE Personajes: Sher-Suri...
Qué gran post, qué gran final.
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