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Un bucle de retroalimentación extraño

Una frase para reflexionar sobre la fantasía épica de Steven Erikson, autor de la serie de Malaz (que en España está en una especie de Limbo editorial) de la web Espejos de la Rueda
El material de AD&D estaba por todas partes, no sólo en el juego, sino en una novela tras otra de fantasía. Las clases de personaje provocan un bucle de retroalimentación extraño, saltando de la ficción al mundo del RPG (Juegos de Rol) luego de vuelta de nuevo adelante y atrás, y cuanto más salta atrás y adelante más enraizados y dogmáticos se convierten los tropos. Comenzaba a sentirme claustrofóbico.
Leyendo la Saga de Geralt de Rivia, se observa que la influencia de D&D es más que evidente. Sin embargo sus soluciones sobre la naturaleza de la magia, su aprendizaje y sus implicaciones son "diferentes", (aunque no novedosas, ya que los hechiceros llaman a la fuente de la magia Fuerza, y eso es lo más lejano a la originalidad que existe). El otro día hablaba con Vadania sobre un libro de Reinos Olvidados. Decía que le gustaba el hecho de que los conjuros aparecían descritos tal como corresponde a las reglas del D&D. Aparte de eso el libro no carecía de sus propios valores narrativos. Esto no lo digo por criticar D&D, sino para indicar que son consecuentes con lo que hacen, y eso está muy bien. En el momento en el que tienes que saltarte una norma para cuadrar o dar sentido en la ambientación a la magia, significa que el sistema falla. Por otro lado todos los sistemas fallan, el problema es de grado.

Sin embargo esta reflexión de Erikson da que pensar, toda vez que este escritor desarrolló Malaz y su entorno como ambientación para su aventura de rol (junto con Ian Cameron Esslemont). Por oposición a este nuevo dogmatismo desarrolló su enfoque por medio de “Warrens” (madrigueras, portales, no hay acuerdo sobre la traducción). El autor de forma premeditada opta por la ambigüedad. Creo que las listas de sortilegios o los extensos grimorios pueden resultar de tanta ayuda como perjudiciales para nuestra imaginación. Se puede escapar del Vórtice. Ahora recuerdo aquél sistema del Ars Magica, tan complejo, pero a la vez “estimulante”, por su filosofía de apertura frente al de limitación en listas o conjuros determinados. Pero seguro que hay otros cientos que tratan de escapar de ese bucle malicioso.

El otro día jugamos una partida épica al rol, de esas que quedan para la historia, pero la magia sigue sin funcionar. Y es que está claro, Rolemaster no está pensado para la Tierra Media, y tiene tantas lagunas e incoherencias que simplemente, a veces, no parece pensado en absoluto. ¿Pero no era el célebre Monte Cook quien participó en el diseño?

Habrá que hacer más caso a la letra pequeña de los manuales que dicen: olvídate de las reglas, y disfruta. Para los que padecemos el Rolemaster esta recomendación es más sencilla. Al fin y al cabo el sistema se cambiaba con cada dichoso companion, y en sí mismo necesitaba reglas ad hoc (como las de corrupción, que siguen sin estar claras, o el teleportar sigue sin tener ningún sentido en Arda y todo eso, lo cual resulta exasperante. Sin embargo, para lo seguidores de D&D este recomendación es más compleja, porque el sistema busca la ortodoxia, la maestría de las reglas, como el especialista en ajedrez que debe conocer los movimientos adecuados sin fisuras ni posibilidad de error. El Rolemaster, al ser más desastroso, promueve más la creatividad -curiosa paradoja-.

Parece que siempre estoy criticando estos juegos, pero es que de hecho juego a los dos, a pesar de mis crítica y en realidad éstas vienen de ello. Poder observar en vivo las virtudes y los defectos de ambos sistemas permite adquirir conciencia de qué hacer y qué no, para diseñar tus propios sistemas. Aunque la verdad es que a veces tampoco le veo sentido a esto último, con tanto que hay por ahí...

Pronto un increíble capítulo de la Matriz Rolera.

Comentarios

  1. Conyo, dije 'me voy a pasar un plis por el blog de mi primo para echarle un vistazo rapido' pero tus post son tan extensos y complejos para mi mente que me llevan una media hora de mi tiempo cada uno (leerlos + entenderlos + analizarlos + hacerte un comentario que demuestre todo lo anterior). Asi que en vez de eso, gasto dos minutos de mi tiempo para escribierte todo esto y decirte que te quiero mucho y que nos vemos pronto.

    Feliz cumpleanyos (CON NY!!!)

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  2. Oye, ¿has comprado el resto de los libros?

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  3. De momento no. Esperaré a que te pases por aquí...

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