
He leído, allá a las tantas de la noche, cuando se leen las mejores cosas, las más sorprendentes, aberrantes o aterradoras, que al vaquerito Ledger le dijeron, antes de morir, antes de lo que hiciera, y antes de interpretar a Joker, que leyera la Broma Asesina.
Supongo que ya todo el mundo habrá visto y leído todo de la Batman El Caballero Oscuro. Y nada pensaba decir, pero es que este solo comentario ha levantado una nube de recuerdos que no podía dejar indiferente.
La broma asesina es una obra maestra, gloriosa y genial, en la que un Joker enloquecido de éxtasis (y no me refiero a la droga), prepara una serie de sorpresas grotescas a un desquiciado Batman, con el objetivo de llevarlo a su lado, al bueno, al de verdad, al de la demencia. Ledger parecía estar cerca de ese lado, vistas las cosas a posteriori, para bien o para mal, y lo representó como nunca se ha visto, creo, en la historia del cine. Y esto lo digo sin pudor, porque a nadie se le había ocurrido utilizar una película de presuntos superhéroes (aunque Batman no lo sea), para mostrarnos la horrible belleza del Caos en estado puro. Eso es Joker para Nolan, y eso es lo que Ledger nos lega. Decir de Joker que está loco no es una novedad, pero mostrar su completa locura es algo muy diferente. Joker liquida a una juez, a un comisario, a una ayudante del fiscal(?), a varios criminales, revienta un cortejo fúnebre, vuela un hospital, y lo peor de todo, corrompe al fiscal, (que en la película se encarga muy bien Nolan de mostrarnos como la Justicia personificada), conduciéndolo a su lado del mundo, donde nada en absoluto tiene sentido.
El Joker es como cualquier adolescente sin propósito y objetivos que despiertará en la indefectible madurez. Pero sin despertar. Revienta todo lo que se le pone por delante, sin importar lo que sea, por el puro deleite de hacerlo. Se convierte por tanto en un concepto, en una idea, más que en un personaje como tal (ése fue el límite de Jack Nicholson). Alfred/Caine describen ese concepto en la película, pero lo hace con una narración que, como un cuento contado a un niño que no puede dormir, susurra a un perplejo Batman/Waine/Bale. Se trata de un acierto de guión. A partir de él, todos los personajes gravitan y se mueve, Dent/Dos Caras/Eckhart, es esa Justicia que se rompe cuando se vuelve inestable. Joker le muestra que tras la apariencia de dureza que posee, se esconde una la débil fragilidad del Orden cuando éste se contraviene, y el Mal aparece de forma inevitable. Y ahora, una combinación erudita y osada, pero claro, por estas cosas que iba hilvanando me ha dado por escribir. Eckhart es el nombre de un místico predicador alemán de los siglos XIII y XIV. Su doctrina hablaba del abandono a Dios, en todos los sentidos. Una muestra:
“El hombre debe entregarse, junto con todo lo suyo, mediante un puro desasimiento del propio querer y apetecer, a la amantísima voluntad de Dios; y esto en todas las cosas.”
Joker es la versión perversa de estas palabras. Donde estaba Dios, sustitúyase por el Absurdo, la Destrucción y la Nada. Joker es un nihilista, un asesino sin moral, pero sin nada tampoco que se aproxime a ella. Es el superhombre nitzscheano pasado de rosca. A ver quién tiene narices de elevar semejante modelo a los ávidos ojos del gran público.
Como el propio Nolan parecía no querer llegar a ese punto se inventa un final de calidad lógica dudosa.
SPOILER
Es un dilema del prisionero estándar por cierto, que se estudia en teoría de juegos. La solución que escogen daría para un libro entero, por cierto, y aunque sea la más beneficiosa para ambos, resulta que no es la más racional desde el punto de vista de la maximización del beneficio. En este caso, además, y en contra de lo corriente en los dilemas del prisionero, ni tan siquiera es la más beneficiosa en términos absolutos, porque los civiles confían en que los delincuentes no los vuelen por los aires. Pero al ser delicuentes (asesinos, violadores, etcétera), se podía suponer cuál era su acción esperable. Por eso los del otro barco arriesgan mucho más que en un dilema normal. Como hipótesis tardía y muy falible, esto se puede entender como la necesidad de la sociedad de tolerar un cierto grado de criminalidad a riesgo de perder la cohesión (no se puede ir todo el mundo tomando la justicia por su mano, en contra de lo que hace Batman: je, la película misma está contra él. Una idea muy poco americana de solidaridad, por tanto, y un tanto subversiva.
La idea de que el preso tire el detonador está bien, pero habría sido ya el colmo que los del otro barco hubieran presionado el botón. Eso no se lo planteó Nolan porque la transgresión y el shock de cualquier americanito al ver eso le habrían condenado a algún tipo de censura. Pero qué cerca estuvo. De todos modos, de nuevo una novedad muy inteligente que ya apareció en la primera: Batman no logra matar a Joker, aunque tenga la oportunidad. Porque lo necesita, y la única solución que existe para ambos es que se maten mutuamente. Joker da sentido a Batman, como todo fan de este personaje entiende desde hace siglos.
FIN DEL SPOILER
¿Y qué es Batman? Batman esta vez es una criatura que duda de sí mismo, un títere en manos de un dios. Se debate entre el amor que pierde por partida doble: ella se iba a casar con Dent, y además, por si no le había quedado claro, se muere; y su incomprensión hacia Joker, que lo destroza interiormente. En el fondo Batman representa a ese grupo del barco de civiles que ha pasado a la acción, que ha rebasado el límite de la ley, como dice Harvey Dent en un momento de la cinta. Pero no deja de ser un tipo que trata de ser bueno, de “hacer lo correcto”, como se dice tanto en las pelis yankis, porque es lo que se debe hacer. Ahora me liaría con otros filósofos, pero ya sería demasiado, lo sé. Solo decir que Batman es lo peor de la película, se nos hace incluso desagradable, por ser precisamente como es. En lugar de salvar a la chica, como los clichés del cine se han encargado de insitutir a lo largo del tiempo, la deja morir. Qué lejos está de aquella bufonada de Schumacher en la que se le ponía en una tesitura similar, y que se solucionaba con una cabriola cutre. Esto roza el desmadre total, la ruptura con las convenciones del género de superhéroes (aunque, ya lo sé, no es tal). Es una gran película. ¿Y qué podemos esperar ahora?
Nolan se ha tomado en serio a Batman, y a Joker, y el resultado a mi juicio es perfecto. Muchos remitiran el éxito a Ledger, pero no es así. Es compartido. De Ledger me encanta que solo durante una francción de segundo se vea su auténtica cara. Es como si la hubiera perdido, o sacrificado por su personaje: esa máscara sucia y horrible. Yo creía que lo del Óscar era demasiado, pero ahora me parece que no debería estar tan lejos. Como no se me ocurre qué pero ponerle diré que es algo larga, que el cine en el que nos la pusieron no tenía aire acondicionado, y que (horror) nos la cortaron en varias ocasiones e incluso perdió el sonido. Y es que, señores, Joker somos todos.
Supongo que ya todo el mundo habrá visto y leído todo de la Batman El Caballero Oscuro. Y nada pensaba decir, pero es que este solo comentario ha levantado una nube de recuerdos que no podía dejar indiferente.
La broma asesina es una obra maestra, gloriosa y genial, en la que un Joker enloquecido de éxtasis (y no me refiero a la droga), prepara una serie de sorpresas grotescas a un desquiciado Batman, con el objetivo de llevarlo a su lado, al bueno, al de verdad, al de la demencia. Ledger parecía estar cerca de ese lado, vistas las cosas a posteriori, para bien o para mal, y lo representó como nunca se ha visto, creo, en la historia del cine. Y esto lo digo sin pudor, porque a nadie se le había ocurrido utilizar una película de presuntos superhéroes (aunque Batman no lo sea), para mostrarnos la horrible belleza del Caos en estado puro. Eso es Joker para Nolan, y eso es lo que Ledger nos lega. Decir de Joker que está loco no es una novedad, pero mostrar su completa locura es algo muy diferente. Joker liquida a una juez, a un comisario, a una ayudante del fiscal(?), a varios criminales, revienta un cortejo fúnebre, vuela un hospital, y lo peor de todo, corrompe al fiscal, (que en la película se encarga muy bien Nolan de mostrarnos como la Justicia personificada), conduciéndolo a su lado del mundo, donde nada en absoluto tiene sentido.
El Joker es como cualquier adolescente sin propósito y objetivos que despiertará en la indefectible madurez. Pero sin despertar. Revienta todo lo que se le pone por delante, sin importar lo que sea, por el puro deleite de hacerlo. Se convierte por tanto en un concepto, en una idea, más que en un personaje como tal (ése fue el límite de Jack Nicholson). Alfred/Caine describen ese concepto en la película, pero lo hace con una narración que, como un cuento contado a un niño que no puede dormir, susurra a un perplejo Batman/Waine/Bale. Se trata de un acierto de guión. A partir de él, todos los personajes gravitan y se mueve, Dent/Dos Caras/Eckhart, es esa Justicia que se rompe cuando se vuelve inestable. Joker le muestra que tras la apariencia de dureza que posee, se esconde una la débil fragilidad del Orden cuando éste se contraviene, y el Mal aparece de forma inevitable. Y ahora, una combinación erudita y osada, pero claro, por estas cosas que iba hilvanando me ha dado por escribir. Eckhart es el nombre de un místico predicador alemán de los siglos XIII y XIV. Su doctrina hablaba del abandono a Dios, en todos los sentidos. Una muestra:
“El hombre debe entregarse, junto con todo lo suyo, mediante un puro desasimiento del propio querer y apetecer, a la amantísima voluntad de Dios; y esto en todas las cosas.”
Joker es la versión perversa de estas palabras. Donde estaba Dios, sustitúyase por el Absurdo, la Destrucción y la Nada. Joker es un nihilista, un asesino sin moral, pero sin nada tampoco que se aproxime a ella. Es el superhombre nitzscheano pasado de rosca. A ver quién tiene narices de elevar semejante modelo a los ávidos ojos del gran público.
Como el propio Nolan parecía no querer llegar a ese punto se inventa un final de calidad lógica dudosa.
SPOILER
Es un dilema del prisionero estándar por cierto, que se estudia en teoría de juegos. La solución que escogen daría para un libro entero, por cierto, y aunque sea la más beneficiosa para ambos, resulta que no es la más racional desde el punto de vista de la maximización del beneficio. En este caso, además, y en contra de lo corriente en los dilemas del prisionero, ni tan siquiera es la más beneficiosa en términos absolutos, porque los civiles confían en que los delincuentes no los vuelen por los aires. Pero al ser delicuentes (asesinos, violadores, etcétera), se podía suponer cuál era su acción esperable. Por eso los del otro barco arriesgan mucho más que en un dilema normal. Como hipótesis tardía y muy falible, esto se puede entender como la necesidad de la sociedad de tolerar un cierto grado de criminalidad a riesgo de perder la cohesión (no se puede ir todo el mundo tomando la justicia por su mano, en contra de lo que hace Batman: je, la película misma está contra él. Una idea muy poco americana de solidaridad, por tanto, y un tanto subversiva.
La idea de que el preso tire el detonador está bien, pero habría sido ya el colmo que los del otro barco hubieran presionado el botón. Eso no se lo planteó Nolan porque la transgresión y el shock de cualquier americanito al ver eso le habrían condenado a algún tipo de censura. Pero qué cerca estuvo. De todos modos, de nuevo una novedad muy inteligente que ya apareció en la primera: Batman no logra matar a Joker, aunque tenga la oportunidad. Porque lo necesita, y la única solución que existe para ambos es que se maten mutuamente. Joker da sentido a Batman, como todo fan de este personaje entiende desde hace siglos.
FIN DEL SPOILER
¿Y qué es Batman? Batman esta vez es una criatura que duda de sí mismo, un títere en manos de un dios. Se debate entre el amor que pierde por partida doble: ella se iba a casar con Dent, y además, por si no le había quedado claro, se muere; y su incomprensión hacia Joker, que lo destroza interiormente. En el fondo Batman representa a ese grupo del barco de civiles que ha pasado a la acción, que ha rebasado el límite de la ley, como dice Harvey Dent en un momento de la cinta. Pero no deja de ser un tipo que trata de ser bueno, de “hacer lo correcto”, como se dice tanto en las pelis yankis, porque es lo que se debe hacer. Ahora me liaría con otros filósofos, pero ya sería demasiado, lo sé. Solo decir que Batman es lo peor de la película, se nos hace incluso desagradable, por ser precisamente como es. En lugar de salvar a la chica, como los clichés del cine se han encargado de insitutir a lo largo del tiempo, la deja morir. Qué lejos está de aquella bufonada de Schumacher en la que se le ponía en una tesitura similar, y que se solucionaba con una cabriola cutre. Esto roza el desmadre total, la ruptura con las convenciones del género de superhéroes (aunque, ya lo sé, no es tal). Es una gran película. ¿Y qué podemos esperar ahora?
Nolan se ha tomado en serio a Batman, y a Joker, y el resultado a mi juicio es perfecto. Muchos remitiran el éxito a Ledger, pero no es así. Es compartido. De Ledger me encanta que solo durante una francción de segundo se vea su auténtica cara. Es como si la hubiera perdido, o sacrificado por su personaje: esa máscara sucia y horrible. Yo creía que lo del Óscar era demasiado, pero ahora me parece que no debería estar tan lejos. Como no se me ocurre qué pero ponerle diré que es algo larga, que el cine en el que nos la pusieron no tenía aire acondicionado, y que (horror) nos la cortaron en varias ocasiones e incluso perdió el sonido. Y es que, señores, Joker somos todos.
Muy interesante, sabes no soy muy seguidor del comic, gracias, muy buen post.
ResponderEliminarUna consulta me he dado cuenta que en tus links a mi blog figuro como que no lo he actualizado en 7 meses ??? raro me parece??.
Saludos, nos leemos.
Pero si no la salva porque se equivoca...
ResponderEliminarCielo Santo, pues no descubro ahora post sobre Battletech, Robotech, y uno sobre ¡mapas!, ese obscuro objeto de deseo... Craso error.
ResponderEliminarPor cierto, gran ilustración de O´Connor!!
Saludos.
Wanderer (curioso nombre): Una de las pocas pegas de la peli es el engaño que hacen en esa secuencia...
http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=wanderer&dict=enes&B10=Search
ResponderEliminarEs mi destino, tío.