“Salió a la luz gris y se quedó allí de pie y
fugazmente vio la verdad absoluta del mundo.
El frío y despiadado girar de la tierra intestada.
Oscuridad implacable.
Los perros ciegos del sol en su carrera.
El aplastante vacío negro del universo.”
fugazmente vio la verdad absoluta del mundo.
El frío y despiadado girar de la tierra intestada.
Oscuridad implacable.
Los perros ciegos del sol en su carrera.
El aplastante vacío negro del universo.”
No queda del mundo más que desolación, basura y silencio. Ojala se pudiera decir algo más, pero a pesar de la incertidumbre de cómo terminó todo, lo cierto es que no existe ninguna salvación, ningún reducto de vida: los árboles son ceniza, y ya nada surca el aire. Todo es gris. Y en este mundo desolado un padre y su hijo recorren una carretera estatal en busca de otro día, del mismo siempre una y otra vez. Son momentos robados a una muerte inexorable y definitiva. Y esa es la angustiosa sensación que predomina en la lectura de La Carretera de Cormac McCarthy. No tiene sentido engañarse, cada página se convierte en una lucha encarnizada por comer, por localizar alimento y bebida, por huir de cualquier sombra de peligro. McCarthy pretende describir el infierno, y lo consigue a la perfección, sin ahorrarse detalle. Lo cierto es que no es desemejante a otros tantos mundos apocalípticos, no es ahí donde la obra de este escritor, tan aparentemente desesperado como sus propios libros, destaca. Lo hace en la forma: fragmentaria y puntillista. En el estilo: descriptivo hasta tal punto que las imágenes adquieren consistencia propia, como cuadros de absoluta desesperanza. En la narración: Precisa y técnica por ejemplo en el profuso detallismo que dedica McCarthy a los momentos en que el protagonista manipula un omnipresente carrito que les acompaña, como padre e hijo en un supermercado del infierno.
Entonces, si el paisaje apenas cambia desde la primera página, la ceniza clavándose en los pulmones, si los personajes apenas conservan una caricatura de esperanza, el niño como ilusión irreal en un mundo ominoso, si no hay sitio adonde llegar, qué objeto tiene la lectura misma, qué sentido tiene la historia, acaso vale la pena leer lo que les sucede a estos personajes sacados de un cuadro de El Bosco a los que se les hubiera arrebatado de todo color y de toda vida. En mismo protagonista responde a eso: “Yo creo que es bastante buena. Como historia es bastante buena. De algo sirve”. No sé si servirá para algo, pero sin duda es buena.
Cada cual debe recorrer ese camino. Porque sin duda McCarthy consigue que la Carretera de esa familia truncada –la historia de la mujer es tremenda, aunque solo se insinúa-, sea nuestro propio camino. Durante su lectura somos ese hombre asustado, incapaz de terminar con todo, valiente para recorrer cada día el páramo de cenizas y muerte que les rodea.
¿Existen otros seres humanos? McCarthy tampoco se empeña en darnos respuestas definitivas, o en buscar teorías milenaristas sobre cómo ocurrió el desastre, sobre lo que hay después o más allá. Nada de eso. Al principio cuesta asumir la situación, comprender las circunstancias, identificar las señales. Pronto nos hacemos a la idea de dónde habitamos. Pero esperamos que alguien o algo aparezca. Y luego pasamos a comprender que mejor olvidar la esperanza y sus ilusiones. Sin embargo la parte final adquiere un carácter revelador, como simbólico, McCarthy parece tratar de decir algo, de desvelar la esencia de algo. Es la parte más discutible. Pero estoy muy lejos de poder ofrecer una respuesta. Cada cual debe recorrer el camino. Y llegar hasta la expiación, dondequiera que se encuentre. Aun en el Infierno mismo.
Entonces, si el paisaje apenas cambia desde la primera página, la ceniza clavándose en los pulmones, si los personajes apenas conservan una caricatura de esperanza, el niño como ilusión irreal en un mundo ominoso, si no hay sitio adonde llegar, qué objeto tiene la lectura misma, qué sentido tiene la historia, acaso vale la pena leer lo que les sucede a estos personajes sacados de un cuadro de El Bosco a los que se les hubiera arrebatado de todo color y de toda vida. En mismo protagonista responde a eso: “Yo creo que es bastante buena. Como historia es bastante buena. De algo sirve”. No sé si servirá para algo, pero sin duda es buena.
Cada cual debe recorrer ese camino. Porque sin duda McCarthy consigue que la Carretera de esa familia truncada –la historia de la mujer es tremenda, aunque solo se insinúa-, sea nuestro propio camino. Durante su lectura somos ese hombre asustado, incapaz de terminar con todo, valiente para recorrer cada día el páramo de cenizas y muerte que les rodea.
¿Existen otros seres humanos? McCarthy tampoco se empeña en darnos respuestas definitivas, o en buscar teorías milenaristas sobre cómo ocurrió el desastre, sobre lo que hay después o más allá. Nada de eso. Al principio cuesta asumir la situación, comprender las circunstancias, identificar las señales. Pronto nos hacemos a la idea de dónde habitamos. Pero esperamos que alguien o algo aparezca. Y luego pasamos a comprender que mejor olvidar la esperanza y sus ilusiones. Sin embargo la parte final adquiere un carácter revelador, como simbólico, McCarthy parece tratar de decir algo, de desvelar la esencia de algo. Es la parte más discutible. Pero estoy muy lejos de poder ofrecer una respuesta. Cada cual debe recorrer el camino. Y llegar hasta la expiación, dondequiera que se encuentre. Aun en el Infierno mismo.
Buen lavado de cara al Blog y muy intersante sinopsis (que no sinapsis). Ya me pica la curiosidad de meterle mano al libro, que por lo que cuentas tiene una pinta estupenda. Estupendamente desazonadora, también, pero no por ello menos apetecible.
ResponderEliminarYo escapo la próxima madrugada... más detalles, en el Corral.
Nos vemos fuera.
No comentare nada... Y asi lo dire todo... Bueno una cosa solo, el link de los comentarios arriba!?!?! Imperdonable.
ResponderEliminarDisfruta de las vacas... y de las ovejas... juajua, que graciosilla, no, en serio, pasalo bien estas vacaciones!
Mira señor flashforwards... te voy a decir una cosa aunque sé que no tienes culpa. Acabo de terminar de ver Perdidos, la season 4 y me ha parecido un final bazofia. Los mataría a todos menos a Desmond ♥ y a Faraday ♥ (¿sabía que el actor tiene 39 tacos? qué viejo... jo) y a los que ya HAN MATADO. asjkdsdas sobretodo a... DIOS ♥ (no lo puedo desvelar por si alguien no lo ha visto todavía).
ResponderEliminarSPOILERS
¿Qué es eso de hacer que la isla desaparezca, de que los humos negros parezcan mascotas que vienen al silbido del amo y etc etc? ¿Por qué con el buen giro que estaba cogiendo la serie me meten ciencia ficción para salir del paso y durar dos temporadas más? Pura bazofia. Me encantaban las conexiones casuales, donde todos tenían relación y "podía" darse en el mundo real. Ahora que han metido la regla del "todo vale" ha perdido encanto. Decepcionada total. Y más con el FINAL de la cuarta temporada. Es como para matarlos...
Como siempre, la señorita Irene tiene mucha razón con sus ácidos comentarios... qué le vamos a hacer. Es cierto que la cuarta temporada de LOST apuesta por la ciencia ficción. Pero tampoco podemos engañarnos respecto a su propia lógica.
ResponderEliminarQué me dices del "monstruo que se come" al capitán. O de los flashes de Desmond. O de los números de Hugo. O de la TODAVÍA no explicada desaparición del padre de Jack. O de Locke, su padre, Jacob, etc. Todo eso era SCI-FI, pero de forma menos evidente. No podía tener explicación física-realista, no era algo que pudíesemos esperar.
Era todo o nada. Te habría gustado más que el humo negro fuese un pedo enviado por DHARMA para contrarrestar la electricidad estática del triangulo de las Bermudas... Sería mucho peor...
Así que esto es lo que hay. Se debe pensar en la lógica interna de la serie. Alargarla es algo que desde luego se puede criticar, pero hablamos de la Tele, de Disney, y de América al fin y al cabo. No soy un friki que lo justifica todo (lee qué es el Efecto Casimir, si quieres explicaciones raras).
De todos modos creo que la quinta y la sexta temporada nos depararán sorpresas increíbles, que nos dejarán con la boca abierta. Y ese Dios del que hablas aún no ha dicho su última palabra. Áu!
Bueno, lo del pedo habría sido un puntazo.
ResponderEliminarEs verdad que la serie era subrealista pero tan suave que le daba un toque de realismo irreal que atrapaba bastante.
Yo sé que lo enlazarán bien. Y sé que habrán sorpresa pero... no sé, hay un "pero".
En fin, todavía me pregunto porque el pirata (como yo le llamó que siempre va con Ben, tiene los ojos pintados y que nunca envejece) quién es.
EIN? Bueno, estoy muy cansada así que no escribo muy bien. Quería decir:
ResponderEliminarYo sé que lo enlazarán bien. Y sé que habrán sorpresaS pero... no sé, hay un "pero".
En fin, todavía me pregunto quién es (al que yo llamo), el pirata, ese tío que va siempre con Ben, tiene los ojos pintados y nunca envejece.
Eso.
Su nombre en Richard Alpert (Néstor Carbonell en la realidad y el Alcalde de Gotham en la nueva peli, muy muy muy recomendable de Batman).
ResponderEliminarHe leído algo al respecto de él, pero sin duda es uno de los personajes más interesantes. Su contrato con Lost peligraba porque estaba participando en otra serie, pero fue suspendida, y parece que aparecerá con cierta regularidad en la quinta temporada.
Leñe, pero, entonces, ¿ya se puede ver la cuarta temporada de LOST?.
ResponderEliminarYo es que toy enganchá a Sin tetas no hay paraiso y no me había enterao.