Toda tecnología lo suficientemente
avanzada es indistinguible de la magia.
Arthur C. Clarke (in memoriam)
avanzada es indistinguible de la magia.
Arthur C. Clarke (in memoriam)
Después de varios meses, jugamos una partida de rol. Nuestros encuentros son como un combate de boxeo: lento, largo y casi siempre letal para las neuronas.
Voy a tratar de definir qué tipo de juego es. Toda definición implica explicitar una cierta esencia, pero en realidad, el juego se desenvuelve en el tiempo, cambia y se transforma en cada ocasión, con cada decisión. Dado que son cinco personas decidiendo resulta todavía más difícil precisar qué tipo de juego se efectúa, pero en realidad da igual.
En primer lugar hay que delimitar el trasfondo, ese mundo o entorno que justifica el juego. En nuestro caso ha sido siempre la Tierra Media. Pero lo cierto es que ya no es la de Tolkien, la suya era pastoril, con una nítida separación entre el bien y el mal, y todo eso. Sin embargo, él introdujo una idea extraordinaria a partir de la cual se ha desarrollado toda la historia: la corrupción.
La corrupción es un pliegue, o una dislocación del espacio que lanza a cada lado a su reverso, y ahí es donde las cosas empiezan a cobrar interés. Las cosas se han torcido tanto que ya no se sabe a qué lado pertenecen los personajes, o siquiera si existen éstos. El nudo se ha vuelto tan retorcido que ninguno puede deshacerlo. El caso es que el modo de juego (ya no el escenario) es más propio del ciberpunk que de la fantasía épica. Por ello lo denomino medieval punk o metalpunk, ambas con cierta guasa como es obvio.
Las características del juego son: Reducción de combates a mínimos, enfrentamientos estratégicos y precisión de situaciones. Aunque existen varias subtramas, la principal tiene un grado de complejidad más propio de una novela que de un juego de rol al uso. Existen unos 300 personajes no jugadores constatables, y muchos más que potencialmente podrían intervenir en algún momento con sentido (es decir, relaciones no explotadas pero existentes para cuando sean necesarias).
Escaneos mentales (sic: se nota que tenemos un informático en el grupo), espías, asesinatos -de los personajes jugadores y de los no jugadores-, sacrificios, pactos con fuerzas malignas, traiciones,... Desde luego, si uno examina la burda tabla de principios que gravitaba sobre la versión CODA de ESDLA, sin duda estaríamos excomulgados. Hemos convertido Minas Tirith en una especie de Night City: la tecnología se ha transformado en magia, en un lugar donde la guerra y el odio ha convertido a los nobles dúnedain en simples humanos. El mundo de Tolkien pervertido por la “realidad” por tanto, eso de lo que huía desesperadamente en sus obras. En la época de decadencia del Imperio Gondoriano, devorado por la Lucha entre Parientes, y desarrollado mayoritariamente en entornos urbanos. Un mundo a medida del hombre, y de sus limitaciones. ¿La Tierra Media?
Galadriel con un corsé de cuero negro y falda gótica. Los hobbitts, cabreados porque son bajitos y no parecen anoréxicos, con el cuerpo lleno de piercings y el pelo teñido de verde. Elfas bulímicas desfilando en pasarelas por los árboles de Lórien. Humanos sacados de Camden Town y los barrios decadentes europeos.
ResponderEliminarTodos los habitantes de la Tierra Media haciendo cola en las puertas de Gondor (con sus torres pintadas de negro) para acampar.
Todos listos para el concierto del siglo: S@urMAN and the Orksuckers. Y el Ojo iluminando el escenario.
Lo próximo será usar Drangonlances (por cierto el autor murió la semana pasada) para apuntalar los edificios que se cargó Akira, digo yo.
Je je, bien descrito. Excepto por los hobbits, ya sabéis mi opinión al respecto: son verdaderos parásitos sociales que nunca debería haber imaginado el señor Tolkien. Solo son superados en insignificancia por los repugnantes kenders...
ResponderEliminarLo que me lleva a una rectificación. La semana pasada murió Gary Gynax, el creador de Dungeons and Dragons, y dicen que de los juegos de rol (aunque sea mentira, porque ya existían antes, pero bueno: lo que inventó fue la comercialización lúdica de ese tipo de juegos). Las creadoras de Dragonlance son Weis y Hickman, que aún siguen vivas.
Eso, de los Dungeons and Dragons. Una que hace tres cosas al mismo tiempo mientras escucha a Raúl Shogun en La Rosa de los Vientos del maestro Cebrián.
ResponderEliminarY luego me llamas friki a mi??
ResponderEliminarPero que dices tío si la rama friki soy yo. La rama conservadora de la familia eres tú. ¿Quien se casa, eh eh?
ResponderEliminarDejaros de tanta palabrería vacía y ceñiros a lo importante.
ResponderEliminar¿Nadie se dio cuenta que el señor webmaster cambió la cabecera, antes cartel de líneas aéreas, por una mención clara y directa al próximo estreno de Indiana Jones? Y lo mejor de todo, ¿que las letras de Flashforwards están con la misma fuente que la del mismísimo título de la mencionada película? Aiss...
Oh, alguien que se fija en mis pequeños homenajes... Sniff, sniff!!
ResponderEliminarGracias, gracias!, y ahora cantemos Na na na naaa, na na naaaa, na NA NA naaaan, NA NA NA NA NA...
Genial arte para la cabecera. Yo soy uno de los que también se dieron cuenta, habida idem de que también llevo a cabo dicha práctica en el Corral.
ResponderEliminarQuizás un pequeño guiño cómico a la edad del prota, con un vasito con unos dientes postizos, habría resultado apto para celebrar el regreso del mito. No se me solivianten, yo también quise ser arqueólogo a los 12.
Wildwood, somos amigos. Yo te respeto, tú me respetas. Pero espero que eso no sea una crítica al Dr. Jones, el más grande de entre los grandes, con 60, 70, 0 100 años. Aunque sea una imagen digitalizada de Indiana, o un dibu como en "Quién Engañó a Roger Rabbit". Respecto a lo de la arqueología a los 12, no comments, yo a esa edad quería ser astronauta, bueno, a decir verdad quería ser un Jedi (lo sé, lo sé...)
ResponderEliminarÁndate con ojo Wildwood, la sombra de Spielberg es alargada. He de decir que mi gusto por cambiar la cabecera procede de tu blog. Gracias chaval!!!
Adoro a Spielberg. Quede eso ahí, como un totem inmutable desde el que argumentarlo todo. Creo sinceramente que "casi" todo lo que toca acaba siendo un clásico. Y adoro al Amigo Indiana, de perruno nombre. De hecho, aquella carpeta clasificadora de la Última Cruzada me acompañó durante años en mi periplo estudiantil, y aún espera a buen recaudo nuevas aventuras, clasificando nuevos papelillos y trabajos varios...
ResponderEliminarSí, quise ser arqueólogo, pero porque pensaba que esos señores vestían chupa de cuero y eran más chulos que un ocho, usaban su revólver y su látigo contra los malos y besaban apasionadamente a las chatis. Luego, cuando descubrí que básicamente se pudren al sol escarbando tierra en busca de apasionantes escombros, quise ser cosas más emocionantes, como programador de aventuras conversacionales para ordenadores de 8 bits. Sí, soy raro, ya lo sé.
Pero no frunzan el ceño, spielbergianos amigos; también a mi me la pela la edad del amigo Ford si encarna al gran Dr Jones... lo que ocurre es que una vez vi una serie en que ese mito era una pasa pocha y llevaba parche... y desde entonces tengo pesadillas al imaginarlo envejeciendo.
Puaggg
Dios, te has ido de parranda a otro país sin cambiar el tamaño de la imagen de la cabecera... imperdonable... No sé si Indiana lo aprobaría.
ResponderEliminar