Este post nace de un muy agudo además oportuno comentario del señor Wildwood, que habita en Mordor. En efecto, es este un elemento indispensable del diseño del juego por parte de un DJ (caso de que exista). Los jugadores son la esencia del juego, y, como él, representan el azar, la aleatoriedad y la espontaneidad propias de una ruleta rusa (al más puro estilo Cimino en el Cazador ). Por mucha intensidad que quieras dar a una escena, seguro que el personaje que NUNCA saca una pifia va y se corta el dedo del pie. Por mucho terror que pretendas siempre habrá alguno que quiera tirarse a la zombie para probar cosas nuevas. Ellos son así. Y así debe ser. Un director de juego circunspecto, serio, numérico o matemático (algunos ya sabréis de quién hablo) no soportará semejante tensión, si tuviera sentimientos. Pero no es esa la cuestión. Los momentos más sublimes del juego son cuando los jugadores escapan por completo de la red que tenías programada, voy a poner algún ejemplo. En u...