La perfección mundana se aleja por completo del modelo ideal que se proyecta en alguna oscura cámara de la mente. La grandeza reside en la culminación de esos propósito prima facie imposibles por demasiado osados, o por inconcebibles.Hablar de lo que voy a hablar resulta en realidad imposible, porque abarcar en un pequeño artículo, -escrito para todos y para nadie, como decía el filósofo del martillo y el bigote-, lo que ha significado THE SANDMAN, como comprenderá cualquiera que sepa de lo que hablo, una imposibilidad ontológica.
Y es que hablamos de una obra tan extraordinaria, original, y perfecta, que de ningún modo se puede reducir a unas cuantas categorías que se pudieran ir lanzando al azar. Voy ha hacer una primera aproximación biográfica, en contra de lo que dictan los cánones, a este cómic. El primer contacto se produjo en un lugar mítico llamado Aquelarre, me refiero por supuesto a aquella primera tienda que se ocultaba en la parte vieja del centro, una zona de casas bajas, próxima pero a la vez remota, y en la que con trece o catorce años nos adentrábamos en busca de nuestro alimento semanal. Un día alguien muy próximo me dijo que comprase unos cómics para una amiga. Yo me dirigí raudo, el viernes, en busca de alguna triste fotocopia de aquél manga llamado Dragon Ball (¿alguien se acuerda?), y con el dinero que me dieron merqué la serie entera de Fábulas y Reflejos. Así que la primera historia que me llegó de SANDMAN está marcada por ese encuentro fortuito, con esas portadas del sagrado Dave McKean, y esas historias mínimas sobre emperadores y revolucionarios.
Uno de los grandes momentos de nuestra vida entonces fue el primer viaje a otro almacén de sueños, llamado Ateneo, en Alicante. Un amigo y yo nos metimos en un autobús (¿qué día fue?) y entramos en una de las mejores tiendas de rol y cómics que he visto (y he estado en unas cuantas). Por entonces los números atrasados sólo se podían conseguir ahí. Él iba buscando a Lobezno, o a la patrullosa, pero mi objetivo era otro. Los primeros números de SANDMAN aparecieron en el formato más barato de Vértigo DC. Sería con Un Juego de Ti cuando la editorial decidió pasar a un formato de más calidad, con dos cómic-books en un solo volumen, con las excéntricas portadas de Mckein. Habría unos 15 ó 16 números. Aquél día me llevé más cómics de los que he comprado nunca, los metí en mi mochila y al llegar a casa los leí sin descanso hasta que dejé de entender las palabras debido al cansancio.Estoy hablando de obras como Midsummer Night´s Dream, (una de las mejores dedicatorias a Shakespeare que se ha hecho jamás, y con un Charles Vess inconmensurable), de personajes como Eva, Caín y Abel, Merb, y sobretodo de aquella chica de la que era imposible no enamorarse: Muerte (para mi siempre será la que dibujó Chris Bachalo). Ella se convirtió en un icono, en un modo de entender la vida, ni gótico ni siniestro ni heavy (¡aún existían, sí!), era otra cosa, un personaje Eterno salido de una cafetería de Chelsea, como reconocería Gaiman después.

Así que durante nuestra adolescencia (menudo tema para otro post) tuvimos el privilegio de encontrarnos con obras de la talla de Ramadán (una historia que roza la perfección narrativa y un grafismo nunca igualado por P.Craig Russell), de conocer a Morfeo, o a las Erinias (que es mejor llamar Benévolas, porque siempre hay que tener respeto a las Vengadoras), o las personas sencillas que se veían envueltas en las tramas de los dioses, de conocer a Destino, Delirio y a los otros Eternos.
Por aquél entonces, por alguna razón, buscábamos de algún modo evadirnos del mundo. Ahora, ya completamente devorados por él, ni siquiera tiene sentido hablar de SANDMAN, porque puede que soñar sea vivir dormido, pero no recuerdo cuándo despertamos de aquellos sueños. En cualquier caso, algo desapareció entonces, seguro que Muerte fue a recogerlo, y aún nos espera, tranquila, a que le demos un beso por fin.

Rebuscas en las esquinas del recuerdo y siempre acabas volviendo a aquellos tiempos, a aquellas gastadas chaquetas y esos apestosos bocatas de pulpo en salsa americana...
ResponderEliminarYo también peregriné a Aquelarre en busca de las burdas copias de ilustraciones de Toriyama de nefasta calidad; o aquel fanzine catalán, el "Kiusap"; y tórridas tardes de verano pinté allí figuras de mithril y aprendí a jugar al rol (nunca lo hice del todo, realmente)...
Mentas la Meca de la letra y la viñeta ilicitana, y mentas las raíces. Mentas Sandman, y mentas Muerte, y mentas un rasgo distintivo inequívoco de tu campo semántico. El tuyo, sí.
Mi viejo proyecto de adquirirlos todos sigue en pie. Quizás un día. Quizás el día en que perdido por Madrid, perdido por Elche en la memoria, decida reencontrarme con aquel imberbe principio.
Iba a decir algo interesante, pero me pudo el recuerdo de aquellos tiempos, que creo eran perfectos en algún sentido, pese a todas nuestras incertidumbres (que pese a todo siguen presentes), debido a que por delante solo teníamos una hoja en blanco, y mil sueños de tinta. Ahora lo veo todo más borroso. Éso es crecer. La melancolía, en su justa medida, es como un bálsamo, y nos hacemos mayores tío...
ResponderEliminarSí, la verdad es que esos tiempos eran perfectos.
ResponderEliminarNo sé si llegaréis a ver esta entrada pero he puesto en google "Rol y Comics" y "Aquelarre" Elche y me ha aparecido XD
ResponderEliminarSimplemente quería saludaros ya que yo también soy de Elche y frecuentaba aquellas míticas tiendas llenas de comics, rol, warhammer, magic, etc.
Pues nada, un saludo a tod@s! ;)
Juanjo.