Hablar de 24 es hablar de Jack Bauer y su alter ego en la ficción, Kiefer Sutherland. Fue una de las mejores series cuando comenzó su andadura, pero ha ido decayendo a lo largo de sus largas seis temporadas.
El salto del tiburón lo dio con la muerte de Almeida en la quinta temporada, era el mejor personaje de la serie, junto con Jack, pero aquél tenía lo que le faltaba a éste: humanidad. Por eso los guionistas han decidido resucitarlo para la séptima temporada (es la razón principal por la que verla: saber de dónde sale y por qué se ha vuelto tan malo). A 24 le han llovido críticas de todos los colores: desde que hace apología de la violencia hasta que Kim fue el gran error de Jack a pesar de sus poderosas razones... En efecto Kim sobra desde la segunda temporada (su historia en la segunda no tiene ningún interés, y solo se sostiene por lo evidente...), pero lo de la violencia ya no es tan así. Lo mejor de 24 es que el protagonista no es en absoluto el bueno de la historia. Creer que Jack es un buen tipo es un error, porque representa lo peor de lo peor de la sociedad americana. Al principio lo vimos como un hombre de su casa, y luegos lo ves evolucionar a base de tiros y tortura. Él representa a los guardianes dispuestos a todo
por salvaguardar el status quo, sobre el que no cabe cuestionamiento moral de ninguna clase. Recordemos que ha matado en operaciones clandestinas a más gente de la que hemos visto a lo largo de la serie. Él es la mano sucia que el imperio emplea para conservar el poder. Obviamente esto no lo dice directamente la serie, pero tampoco se ahorra las alusiones al siniestro pasado de Bauer, y en realidad sus actos obedecen a la lógica de guerra sucia a la que juega EE.UU. desde hace años. La serie es realista: esto es lo que hay, y es lo que hace posible lo que tienes, así que acéptalo. La Fox no es precisamente una cadena progresista, así que con estas historias se mueve como pez en el agua.
por salvaguardar el status quo, sobre el que no cabe cuestionamiento moral de ninguna clase. Recordemos que ha matado en operaciones clandestinas a más gente de la que hemos visto a lo largo de la serie. Él es la mano sucia que el imperio emplea para conservar el poder. Obviamente esto no lo dice directamente la serie, pero tampoco se ahorra las alusiones al siniestro pasado de Bauer, y en realidad sus actos obedecen a la lógica de guerra sucia a la que juega EE.UU. desde hace años. La serie es realista: esto es lo que hay, y es lo que hace posible lo que tienes, así que acéptalo. La Fox no es precisamente una cadena progresista, así que con estas historias se mueve como pez en el agua.
En 24 se observa cómo es el ejercicio de la violencia, frente al poder. Es interesante el contraste entre Bauer y Palmer, el candidato, presidente, ex-presidente y cadáver (según la temporada). Él representa lo bueno de esa sociedad, la firmeza de los valores y de la democracia en el mejor sentido de la palabra... Es divertidísimo ver cómo habla con Jack para pedirle alguna barbaridad, como sin creerse del todo que haya tipos como él. También tiene gracia que aquello en lo que cree: el matrimonio, la política, la amistad, y todo eso, se le vaya desmoronando poco a poco delante de sus narices, desde su mujer (que es una víbora maravillosa), sus hijos, ambos con un turbio pasado, su hermano, que luego será presi, en el papel menos creíble de todas las temporadas, y alguna que otra alimaña de la que gusta acompañarse. (Hablando de bichos, Toni Lennox es una maravilla en la sexta temporada, lástima que no vuelva a aparecer en la séptima, porque Bizcochito ha decidido irse a la trivial Numbers, para discutir de física cuántica y matemáticas cuán cabecicubo... qué le vamos a hacer). Total, que el poder es absorvido por Jack y sus métodos, con el fin de salvaguardar al pueblo americano, al que a su vez no se le informa de sus prácticas, dado el control constante que se practica sobre la información. Si eso no es realismo...
El diseño de la UAT siempre ha sido interesante por ser
un espacio jerarquizado donde el poder se manifiesta con suma claridad. En realidad es una empresa cualquiera, y no se molesta en ocultar las entrañas de cualquier compañía que ejerce la dominación sobre sus empleados mediante los protocolos y la vigilancia interna. El diseño es muy bueno, y recuerda indefectiblemente a La femme Nikita aquella gran serie (curiosamente no por la acción, sino por los personajes) de la que procede el equipo de 24.
un espacio jerarquizado donde el poder se manifiesta con suma claridad. En realidad es una empresa cualquiera, y no se molesta en ocultar las entrañas de cualquier compañía que ejerce la dominación sobre sus empleados mediante los protocolos y la vigilancia interna. El diseño es muy bueno, y recuerda indefectiblemente a La femme Nikita aquella gran serie (curiosamente no por la acción, sino por los personajes) de la que procede el equipo de 24. Podrían decirse mil cosas de esta serie, 24 es de lo mejor por su salvaje crueldad y realismo, aunque pueda comulgar con el clima de paranoia y miedo que vive USA, está un paso más allá. Esa es también una gran lección: las catástrofes y los cambios ocurren después de todo... y aunque Bauer esté ahí, en la sombra, lo deseable es que algún día llegase a desaparecer. Avisadme si eso pasa, y si no, al menos tendremos a Kim!!
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