Una valoración sin spoilers. Para nosotros ese nombre no es una película, sino la infancia misma. Todos los que han jugado alguna vez con sables láser de madera o soñado con ser Luke Skywalker en la más secreta intimidad de sus sueños sabe que Star Wars era un lugar, en aquel tiempo en que la realidad se fundía con la fantasía como ya nunca volverá a ocurrir. De modo que el episodio VII se enfrentaba a un dificilísimo reto. Había en el estreno gente disfrazada de criaturas que muchos reconocen, pero que para otros son solo bichos raros y excentricidades. Nosotros no nos disfrazamos. No lo hicimos porque esos personajes los llevamos dentro, porque el sarcasmo de Han Solo o la mirada inocente del jedi son nuestras bromas y nuestras miradas. No completamente, pero sí una parte de ellas. La parte de nuestra infancia, donde queda lo más indeleble de nuestro ser. Disney sabe mucho de eso, para qué engañarse. Y la Iglesia también, por cierto. Saben que cuando se alcanz...