Puede que fuese en 1995. Después de un viaje, al regresar a casa, nos encontramos con que alguien nos había robado. No recuerdo qué se llevaron exactamente, salvo tres cosas, tres, que siguen doliendo mi alma friki desde entonces: algunos números del manga de Bastard!!, mi Mega Drive con el MegaCD y aquella joya procedente del país del Sol Naciente que de algún modo mi hermana y yo capturamos en Aquelarre (un lugar especial, el antiguo, el de antes de todo lo que llegó despué s). El contenido de aquella brillante perla oriental celebra ahora sus 30 años. Era la historia de un niño cuya absoluta pureza le inhibía de la vergüenza y la sinrazón de la sociedad. Para algunos este resumen será suficiente para reconocerlo al instante. Si añado que vivía aislado en las montañas hasta que se ve obligado a marcharse, otros lo reconocerán. Si, por último, indico que portaba un bastón que se alargaba mágicamente y una nube en la que sólo él podía montar, ya no cabe duda. Alguien, ha...