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Mostrando entradas de mayo, 2010

The End

La madrugada del domingo, o del lunes... es decir, entre el domingo y el lunes... bueno, cuando sea. El caso es que se acaba. Y ya era hora. La pregunta es: ¿qué ha significado "Lost" para vosotros?, ¿qué locuras habéis hecho relacionadas con la serie (y ya me vienen a la mente unas cuantas)?, ¿qué haréis ese lunes ya en el curro, llegando tarde y cansados, pero con una extraña sonrisa en la boca que solo unos pocos comprenderán? Se acaba. Y eso es todo. Solo una serie más, pero la más nuestra de todas. ¿Estarás ahí?

Shit Happens

El gobierno flota en un caldo indefinicio, de insubstancial textura y sin profundidad aparente. Mientras anuncia una bajada en los salarios de los funcionarios del 5%, en las reuniones con los sindicatos no tienen claro si será sobre el salario bruto o el neto, cómo se distribuirá esa “media” o qué pasará con los sueldos mínimos. Ahora comienzan a escucharse voces, a leerse noticias sobre distintos sectores que pretenden cobrarse la bajada. Los policías anuncian una disminución en el número de multas (demasiado tarde, cabría decir), por ejemplo. En el gremio, la gente propone trabajar un 5% menos, y en general las quejas están adquiriendo un tinte dramático, un aire dickensiano, un tono apocalíptico de difícil comprensión. El peor enemigo, como siempre, está en casa. La negativa valoración del funcionariado provocará que ningún sector social muestre afinidad por la defensa del salario. Los propios funcionarios, con estas actitides, demuestran esa profesionalidad y saber hacer que les h...

Crónicas de Ilicitania: multas y patatas

El otro día me pusieron una multa. No existe otra circunstancia que fomente mejor la reflexión sobre la esencia de la justicia y otros temas afines de naturaleza metafísica (¿acaso la madre del señor guardia civil estaba determinada a parir a semejante…? etcétera). Y es que se advierte con claridad meridiana la naturaleza disuasoria de las leyes, la absoluta ausencia de un orden de derecho en el que, pese a todo, deseamos creer aunque en nuestro fuero interno sepamos que es una mentira feliz, como que España ganará el mundial, o que Michael Bay es un director de cine. Mientras cada día paso en mi coche por el lugar del suceso (una pronunciada esquina de la carretera, una sombra oscura cerca del arcén, una salida que ha sido clausurada de forma aviesa y sin sentido) observo cómo un vendedor de patatas ha montado un prolífico negocio en una rotonda adyacente. Cada día se aposta en la circular avenida (reflejo del eterno retorno de los mismos) con su furgoneta y ofrece sus américos produc...