No existe nada más peligroso que las definiciones. Cualquiera que se dedique a ello comprende el peligro que supone acotar algo a los límites de una o varias oraciones concatenadas. Una paradoja tradicional alude a la posibilidad de la definición misma. Me explico. Si la definición es sinónima con lo definido (coincide), entonces es trivial y no aporta nada. Si la definición no es sinónima, entonces es falsa. El equivalente de la definición es el aprendizaje. Si no es posible definir, no es posible aprender, por lo tanto, tampoco lo es saber qué es un juego de rol partiendo de su definición. Por ello no dejan de provocarme cierta perplejidad la imposibilidad de definir qué es un juego de rol . Según lo que acabo de exponer, nada es definible, por lo que hasta cierto punto no deja de ser un ejercicio lúdico e inútil tratar de hallar un imposible. Esto es muy divertido en sí mismo. Por otro lado, también existe una pequeña peculiaridad que cabría añadir en este sentido: la clara diferenc...