Es curioso observar cómo los sueños de la adolescencia nos acompañan incluso cuando ésta ya ha quedado tan atrás que es solo un mal recuerdo. Tratamos de recuperar aquél tiempo y en el fondo no hacemos sino repetir los momentos que nos hicieron ser como ahora creemos ser. ¿Por qué se vuelven a poner de moda viejos iconos hace tiempo perdidos? Nunca tuvimos suficiente, y como antaño nos arrastramos a las salas de cine a recuperar a nuestros héroes aunque los sepamos ya hundidos en las horas de su ocaso. A pesar de todo, no podemos sino conservar cierta ilusión, cierta esperanza de que todo seguirá igual a pesar del tiempo, porque también nosotros esperamos no haber cambiado, no haber decaído en nuestros deseos o renunciado a nuestros sueños. Nos engañamos, por supuesto, hace tiempo que dejamos aquél tiempo muy atrás, que fuimos impelidos a la sucia realidad que nos oprime cada día. Pero este engaño no es sino otra forma de ilusión, una necesidad y una salida que necesitamos, del mis...